Stevia, el edulcorante natural

Una planta natural que endulza trescientas veces mas que el azúcar, no daña los dientes y no contiene calorías. La alternativa perfecta al azúcar y a los edulcorantes químicos. Descubre cómo usarla.

La stevia es una planta procedente de Sudamérica con gran poder endulzante. Tanto que una cucharadita de extracto equivale a una taza de azúcar. Y, a diferencia de otros edulcorantes artificiales, como la sacarina o el aspartamo, no tiene ningún riesgo para la salud. Aunque su aprobación por parte de la Unión Europea como aditivo edulcorante es muy reciente, hace ya años que las herboristerías lo recomiendan, por sus propiedades diuréticas, su efecto vasodilatador y su capacidad de control de la presión arterial. Y hay indicios de que también es capaz de regular el nivel de glucosa en sangre, lo que haría de la stevia una aliada imprescindible en caso de diabetes.

Al no aportar ni una sola caloría, su utilidad cuando se siguen dietas de adelgazamiento está fuera de duda y no sólo nos permite endulzar bebidas, como el café o el té, sino añadir el extracto a nuestras recetas dulces para conseguir pasteles y tartas realmente dulces y totalmente light, de forma natural.    

Además de las hojas, frescas o secas, que podemos adquirir en muchas herboristerías, cada vez existen más productos edulcorantes elaborados con stevia, que podemos comprar ya preparados. Sin embargo, y a diferencia de los procedimientos caseros, los productos comerciales con stevia no proporcionan en muchos casos la seguridad de haber extraído el dulzor de la planta por procesos físicos, y pueden presentarse acompañados de sustancias químicas para una mejor dosificación.

¿Cómo prepararla?

En las herboristerías puedes adquirir hojas de stevia secas, listas para preparar una infusión saludable que, además, ya es dulce, ideal para tomar caliente o fría. De ligero poder saciante, puede ser una buena herramienta para evitar picar entre horas. Para preparar la infusión o té de stevia, debes poner a hervir un litro de agua  y añadir tres cucharaditas de hojas secas cuando rompa el hervor. Deja infusionar uno o dos minutos, retira del fuego, deja enfriar y cuélala.

También puedes preparar en casa tu propio edulcorante con una infusión concentrada de hojas secas y muy molidas: tres cucharadas soperas en medio litro de agua. Deja hervir uno o dos minutos, retira del fuego, filtra con un paño de tela y deja reposar al menos un día entero. Repite la operación al día siguiente, llevando a ebullición la infusión, colándola y dejando reposar de nuevo veinticuatro horas. Así, hasta que consigas el punto de dulzor que buscas. Luego, bastará con guardar este concentrado natural en un frasco (mejor si lleva incorporado un cuentagotas) para sustituir el azúcar en muchas de tus preparaciones culinarias. Pero debes prestar atención a su extraordinario poder edulcorante: una sola gota puede bastar para endulzar un café o un yogur.

Publicado el 03/10/2012

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