El perdón en la pareja

Un engaño, una ofensa, una mala reacción... En la vida de pareja es necesario perdonar y pedir perdón. ¿Siempre es posible? ¿Sabes hacerlo?

Aunque la infidelidad es una de las causas más comunes por las que el proceso del perdón aparece en el seno de una pareja, no es la única. Tras una discusión en la que uno de los dos reacciona airadamente, al descubrir que no se recibe la atención que se requiere por parte del otro, incluso una escena de celos, son causas también habituales de tensiones que deben resolverse mediante el perdón. Sin embargo, y aunque la voluntad de pasar página sea fuerte, el proceso del perdón en la pareja requiere hacerlo entre los dos. Uno pide perdón, y debe reconocer sus fallos y errores, asumir que eso afecta a la vida de pareja y sólo entonces, solicitar ser perdonado. El otro debe hacerlo de forma incondicional. No vale aquello de “perdono, pero no olvido”, porque para que el perdón sea sincero y, sobre todo, para que afiance la relación, debe resolver de raíz el conflicto y cerrar la página para siempre.

El orgullo, el peor enemigo

¿Por qué si sabemos que hemos fallado, nos cuesta pedir perdón? Por el orgullo. ¿Y por qué, a sabiendas de que realmente queremos conceder una nueva oportunidad al otro, nos cuesta perdonar? De nuevo por el orgullo. El proceso del perdón debe superar relaciones de poder, no establecer una lucha entre los dos, sino al contrario, tener la firme convicción de que estamos generando una nueva oportunidad.

Evidentemente, hay circunstancias en las que el perdón no es posible. En algunos casos, porque el proceso no es capaz de distinguir entre el error y la persona que lo comete. Es cuando culpabilizamos al otro, y lanzamos todo tipo de rencores enquistados durante mucho tiempo, que nunca se resolvieron adecuadamente. Sin esa firme convicción de pasar página y empezar de nuevo por parte de los dos miembros de la pareja, el perdón es inviable.

También lo es cuando las circunstancias afectan la integridad física o moral del otro. Las agresiones, el maltrato psicológico, los celos enfermizos o las constantes faltas de respeto no deben pasarse por alto. El perdón en la pareja es fuente de resolución de conflictos, no una patente de corso para que cualquiera de los dos establezca las normas de la convivencia o ejerza relaciones de poder sobre el otro.

Publicado el 08/03/2012

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