Ortodoncia: lo que debes saber

Cada vez más niños llevan aparatos de ortodoncia, y a veces de muy pequeños. ¿A qué edad deben llevarlos? ¿Siempre es necesaria? ¿Son mejores los aparatos fijos o los removibles? Esta semana te contamos todo lo que quieres saber sobre la ortodoncia infantil.                                      

Cuando el niño cumple tres años, es aconsejable consultar al pediatra sobre el estado de sus dientes de leche. El detectará si hay algún problema incipiente, como una pequeña caries o alguna mala oclusión y, llegado el caso, puede aconsejar llevar al niño al odontopediatra, un especialista en odontología infantil. Como se trata de dientes de leche, sólo será necesaria la actuación en caso de caries o similar, pero nunca se recomendará la ortodoncia, ya que son piezas que van a caer en pocos años.

Es hacia los siete u ocho años, cuando ya han caído todas las piezas de leche y el niño tiene buena parte de su dentadura definitiva, cuando conviene realizar la primera visita al dentista, tanto para empezar a controlar su salud bucal como para detectar si existe algún problema en la colocación de los dientes. Suele ser habitual una mordida cruzada o alguna otra mala oclusión, aunque lo más habitual suele ser esperar a ver cómo se desarrolla la boca del niño con el crecimiento de los años siguientes, siempre bajo control anual del dentista.

Sin embargo, a veces es necesario utilizar algún tipo de prótesis removible para corregir algún defecto óseo aprovechando el momento del crecimiento del niño. Es el caso del paladar estrecho, que suele solucionarse llevando este aparato durante toda la noche y al llegar a casa después del colegio, con lo que el niño no tiene que llevarlo al salir a la calle. Es muy importante extremar la higiene, tanto de la boca como del aparato, para prevenir infecciones.

¿Cuándo poner los brackets?

Hacia los trece o catorce años, la boca es ya prácticamente la definitiva y suele ser el mejor momento para determinar la necesidad de realizar una ortodoncia completa. Cualquier mala oclusión no va a solucionarse por sí misma, por lo que conviene iniciar el tratamiento para que a la edad en la que son más presumidos, en torno a los quince o dieciséis, no lleven ya ningún tipo de aparato dental. Sin embargo, es importante contar con un dentista de confianza para evitar tratamientos innecesarios, diferenciando pequeños problemas estéticos -que el niño puede resolver cuando sea mayor si así lo quiere- de los problemas médicos que pueden impedirle una correcta masticación o provocar dolencias bucales.

Los populares brackets son la mejor opción para corregir una mala posición de los dientes, ya que corrigen cada diente por separado, ofreciendo unos resultados magníficos. Estos aparatos son fijos y no pueden ser retirados durante un periodo que oscila de los 18 a los 24 meses, aunque en ocasiones el tratamiento puede verse reducido a poco más de un año. Si el hecho de llevar brackets puede afectarle psicológicamente, lo mejor es optar por los de porcelana, prácticamente invisibles. En uno y otro caso, de nuevo conviene extremar las medidas de higiene con cepillos interdentales tres veces al día, que retiren posibles restos de comida entre el bracket y el esmalte dental.

Publicado el 27/11/2010

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